Bienvenido! Un gusto verte de nuevo por aquí, ¿qué tal llevas la semana?
Sé que resulta tonto preguntarte cómo te encuentras cuando quizás me estás leyendo desde el quinto pino, o desde la puerta de en frente, si no me puedes contestar. Esta situación me sirve de lujo para explicarte uno de los principales problemas que tiene la comunicación. El canal.
En un proceso de comunicación hay tantos canales como individuos por lo que hay que ser meticuloso a la hora de elegir uno que se adapte a nuestras necesidades y que cumpla con nuestro nivel de exigencia y de satisfacción. Por ejemplo, una persona que está viendo un telediario no puede responder a Matías Prats, por ejemplo, por mucho que el interés sea del 5 por ciento TAE.El canal, entiende el informativo en si, no permite la interacción inmediata con el locutor.
El canal, además, viene condicionado por el contexto por lo que puede pasar que el mismo mensaje se interprete de forma distinta dependiendo del canal. Aquí, si tienes unos minutos que regalarme, te muestro un ejemplo claro de lo que digo.
Triste y real como la vida misma. Creo que este vídeo es un ejemplo de lo mucho que se tienen que cuidar los pequeños detalles. Te comentaba en la primera entrada que el proceso de comunicación tiene a sus correspondientes protagonistas que nunca serán nada sin los secundarios de lujo que le dan sentido a la serie. Porque, entre tú y yo, ¿qué habría sido de Goku si nunca hubiese conocido a Krilin? :)